dejar ir


Dejar ir lo que amamos es demasiado duro, pero cuando estamos viviendo una situación difícil con una persona que amamos, y que sabemos que ya no vamos a poder cambiar la situación que estamos viviendo y que nos está haciendo daño, entonces, debemos tener la madurez y la autoestima suficiente para dejarlo ir.


Soltar esas ataduras también es indispensable para atraer personas y experiencias positivas a nuestra vida. Una relación tortuosa puede socavar todos los esfuerzos que hagamos para mejorar nuestra economía o nuestra salud. Todo está conectado.

Esto es solo para personas fuertes, que conozcan su valor, que sean conscientes de que, aunque el sufrimiento por la pérdida esté presente y por momentos se sienta intolerable; entiendan que:


  1. Entre más tiempo te demores en tomar la decisión de dejar ir a esa persona, más difícil va a ser hacerlo. Las personas con una personalidad muy débil aguantan lo que sea, durante el tiempo que sea y se engañan a ellas mismas diciéndose cosas como: en el fondo me ama, es así con todo el mundo, así lo amo, con el tiempo va a cambiar, yo puedo cambiarlo... Hasta que después de aguantar mucho tiempo, la otra persona que, en vez de haber cambiado para bien, se ha vuelto peor, es la que toma la decisión de alejarse, pero dejándote completamente con la autoestima por el piso, destrozada (o) y con una carga enorme de autocompasión que no puedes con ella.

  1. Antes de conocer a esta persona también podías ser feliz. En algún momento de tu vida tomaste una decisión que fue la que te hizo estar ahora con esta persona y no con otra. Pero te has puesto a pensar, que había otras opciones, no me refiero necesariamente a otras personas; sino a otras situaciones de vida. Pudiste tomar decisiones en ese momento que te habrían llevado a situaciones y lugares muy distintos a donde estas en este momento. Pues déjame decirte que, así como ahora puedes ver claramente que en ese momento una decisión marcó tu vida hasta ahora, y que pudiste haber elegido otra mejor, dentro de unos años, cuando recuerdes este momento de tu vida, vas a ver claramente que en este momento la decisión de dejar ir o no a esa persona también cambio tu vida, ¿para bien o para mal?, eso está en tus manos. 


  1. Quien pierde realmente es quien no te supo valorar. Esto suena a consuelo de tontos, pero es muy real. Cuando amamos a alguien, siempre le ofrecemos lo mejor de nosotros mismos y esto es algo que esa persona va a extrañar profundamente cuando lo pierda, y sobre todo si se siente muy seguro y cree que no lo va a perder nunca. 

  1. El tiempo es el mejor sanador. Esto también es verdad, pero si la decisión de dejar ir a esa persona la tomamos con la actitud de que merecemos lo mejor, de que no nos vamos a estancar emocionalmente por una relación que no nos aporta y nos ayuda a crecer como personas, de que no importa si cometimos un error, podemos tomar la enseñanza para no repetirlo y para ser mejores cada día. Y no con la actitud de que nunca voy a ser feliz, no podré rehacer mi vida otra vez, esto es mi culpa, etcétera.

  1. Al liberarte de ello, dejas espacio para que llegue lo nuevo y lo mejor. Sí dejas un vacío en tu vida emocional, dejas espacio para que llegue lo nuevo, pero la calidad de lo que llegue a ocupar este espacio, dependerá de tu estado emocional, llénate de las mejores vibraciones para que puedas encontrar un amor verdadero que te valore y te de la libertad de ser tú. Pero no lo busques, ni lo esperes desesperadamente, solo llenate de amor tú, cuídate, siéntete bien, puedes hacer afirmaciones de atracción para el amor, pero sobre todo disfruta de tu compañía y relájate.

  1. Obtuviste un gran aprendizaje. Todas las experiencias en la vida y en especial las relaciones nos dejan una gran enseñanza; pero las mayores enseñanzas están en las experiencias difíciles. Así que no desaproveches la oportunidad de aprender la lección de esta experiencia para que nunca tengas que volver a pasar por ella. Eso es la verdadera liberación: aprender y continuar.


  1. Si eres tú quien toma la decisión de dejar ir siempre llevas la de ganar. Lo puedes dejar ir porque lo decides o porque te toca; no esperes a que te toque. Haz lo que tengas que hacer y pon de tu parte para que las cosas funcionen para los dos, pero si en verdad te estás haciendo daño con esa relación y aunque lo has intentado sabes que las cosas ya no van a cambiar, toma la decisión. Esto te hará más fuerte, te hará sentir que tomas las riendas de tu vida y te hará una persona más segura. Si lo dejas ir porque te toca, por el contrario, en el futuro te sentirás insegura (o), incapaz, débil.
La vida es el escenario, la obra la protagonizamos cada uno de nosotros:

Ama, sonríe, sonríe mucho, llora, equivócate, levántate, sacúdete y continúa, perdona, juega, déjalo ir, enamórate de nuevo: VIVE

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