PERDONAR Y PEDIR PERDÓN

By Petra - No Comments



perdonar

Cuando alguien nos ofende, nos causa daño o nos debe algo, es cuando tenemos la oportunidad de perdonar. Pero sin duda a todos nos ha pasado que nos preguntamos cómo perdonar o si realmente esa persona merece nuestro perdón, y si es posible que si lo perdonamos nos vea como una persona débil y piense que siempre lo vamos a perdonar sin ninguna consecuencia para él, volviendo a causarnos el mismo daño una vez más.




¿Qué es perdonar?


Perdonar es una decisión que no se debe tomar a la ligera, porque no se puede decir a alguien que lo perdonamos, cuando en realidad cada vez que recordamos el acontecimiento nos llenamos de malos sentimientos; perdonar sinceramente va acompañado de un cambio en los sentimientos y en el comportamiento de quien decide perdonar.


Estas conductas que nos duelen tanto son especialmente difíciles de perdonar cuando se trata de personas que pertenecen a nuestros círculos más íntimos.


Perdonar no significa necesariamente que nuestra relación con la persona que perdonamos siga igual que antes del hecho; ni tampoco que estés de acuerdo en permitir que te sigan causando daño, perdonar significa que cuando recuerdo este hecho ya no me lleno de ira, ni de sentimientos de venganza; perdonar es sanar. Cuando perdono realmente estoy sanando mis emociones, estoy dejando lo que pasó en manos de un poder más grande que es perfecto y yo me libero de su veneno.



El perdón

Ejercicios para perdonar

Pensamos que con nuestra actitud de no perdonar le estamos haciendo pagar al otro por su ofensa, y puede que en cierta parte sea así, pero realmente el daño más grande no lo estamos haciendo a nosotros mismos. Cuando soy capaz de perdonar y sanar mis emociones significa que estoy preparado para tener emociones elevadas, sabemos que las emociones se relacionan directamente con la salud y con todas las cosas que atraemos a nuestra vida; es por eso por lo que, si insistimos en permanecer en un estado de dolor por no poder perdonar, podemos vernos afectados tanto a nivel físico, como mental e incluso espiritual.


El perdón es un proceso que deberíamos ser capaces de manejar nosotros mismos, este proceso debe pasar primero por una etapa de aceptación del dolor, al igual que en los casos de sanación de una enfermedad física; pero en los casos muy extremos en los que el dolor y el deseo de venganza son tan fuertes que nos paraliza y no nos deja avanzar afectando todos los aspectos de nuestra vida, como el trabajo, las relaciones, la tranquilidad, el sueño y todo lo demás, es importante buscar ayuda terapéutica profesional.



Perdón y olvido


Perdonar no significa olvidar, es claro que cuando olvidamos la ofensa va implícito el perdón, pero no necesariamente cuando perdonamos automáticamente olvidamos el hecho, el olvido generalmente es algo que se da con el tiempo, y cuando el hecho no ha marcado tan profundamente nuestra vida, es decir cuando la ofensa no ha hecho tanto daño. Pero cuando la ofensa a causado mucho daño, aunque se logré perdonar es algo que seguramente nunca se va a olvidar.



Meditación para Perdonar


Jesús pidió nuestro perdón al Padre en la oración del Padre nuestro y también se refirió a nuestro perdón hacia quienes nos han ofendido. 

En el siguiente vídeo te dejo un bello ejercicio para perdonar a través de la visualización, que te ayudará a hacer más fácil y rápido el proceso.





¿Cómo pedir perdón?




Es tan importante perdonar como pedir perdón; para pedir perdón, es necesario pasar por un auto examen, donde nos hacemos conscientes del daño causado, sentimos cierta empatía por el dolor que está sintiendo la víctima y se produce un arrepentimiento y deseo sincero de no repetición; a la vez que se está dispuesto a sufrir las consecuencias del daño si es necesario.




Pedir perdón sinceramente después de este proceso, puede ayudar en gran parte al que ha sido ofendido a sanar su dolor y a poder dar el paso de perdonar.


Tanto pedir perdón como perdonar, son actos de amor hacia nosotros mismos, hacia nuestro ser; después de perdonar y de pedir perdón sinceramente, nos liberamos de una gran carga emocional que no nos permite tener la paz interior que necesitamos para ser felices.


Podemos hacer muchos ejercicios de ley de atracción y leer muchos libros sobre cómo atraer la abundancia, pero si no sanamos nuestras emociones es como si echáramos agua fresca en un cuenco roto, y no vamos a ver los frutos de nuestros estudios y prácticas. No perdonar, es estar atados al pasado y al dolor y por consecuencia ahí vamos a permanecer hasta que decidamos liberarnos a través del perdón y el arrepentimiento sincero. Cuando pedimos perdón cambia algo en nuestro interior, y nos hacemos conscientes de que nuestros actos tienen consecuencias y esto nos ayudará a actuar con mayor responsabilidad.



Cómo perdonar una infidelidad


Perdonar una infidelidad es una de las cosas más difíciles a la que los seres humanos nos podemos enfrentar, porque se hiere nuestro ego en lo más profundo; puede llegar a afectar nuestra autoestima al sentirnos "reemplazados", cuando seguramente antes nos sentíamos indispensables para esa persona.


Perdonar una infidelidad o cualquier otra ofensa, depende mucho de nuestras creencias y de nuestro nivel de consciencia. Es por eso por lo que la misma ofensa puede ser algo trágico para una persona, mientras que para otra es algo que se puede superar rápidamente.


Una persona casada por el rito católico que ha sido víctima de una infidelidad puede tener la creencia de que el matrimonio es para toda la vida y esto la lleve a perdonar la infidelidad, o lo que es peor a no perdonar nunca, pero seguir manteniendo esa relación, lo cual seguramente será mucho más dañino para ambas partes. No se trata de que una sea la decisión correcta y la otra no; la decisión correcta siempre va a ser la que nos de paz.





La mejor manera de superar una infidelidad, arreglar una relación de pareja o cualquier otro problema en nuestra vida, es a través del desarrollo espiritual, es únicamente a través del espíritu que podemos sentir la fortaleza que nos permite tener el valor de perdonar, de actuar, de dejar ir, o de hacer las cosas que debemos hacer para nuestro mayor bien en cualquier etapa de nuestra vida.

Si por el contrario nos sumergimos en la queja, la autocompasión y el dolor, nuestro espíritu se va haciendo cada vez más débil y dependiente; nos vamos convirtiendo en personas inseguras y tristes, que a la vez generan una energía repulsiva para las demás personas a nuestro al rededor.


Cuando decides estar bien por encima de todas las cosas, porque sabes que lo más importante eres tú; entonces no permites que nada te derrumbe, puedes empoderarte de ese momento difícil y sacar fuerzas para seguir aunque a veces por dentro sientas que ya no puedes. Pero si tienes la firme convicción de hacerlo, te convertirás en una persona más fuerte, con mayor energía positiva, y esto lo notarán las demás personas, incluso las que te hicieron daño y el universo te sorprenderá abriéndote nuevos caminos.


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